Preguntas de clientes: ¿Y si utilizo un traductor automático?

Está claro que Google ha conseguido convencer de que su software de traducción es tan bueno como el mejor humano y extender la idea de que traducir es algo repetitivo, que no requiere entender lo que se está leyendo y puede automatizarse totalmente.

 

Lo digo porque últimamente veo a la gente bastante preocupada por mi futuro laboral (es de agradecer, por cierto ;-)).

 

Desde el fisio que se pregunta cómo es posible que el ratón me haya destrozado el codo cuando “los traductores ya casi no deberíamos tener trabajo” (hay gente atrevida) al ingeniero que me preguntó 10 veces en una noche (en una entretenida cena en Río de Janeiro, por cierto, con cosas mucho más interesantes de las que hablar J), si no me preocupa mi futuro. ¡Casi me convence!

 

Agradezco la “preocupación” (o el atrevimiento) y, por supuesto, yo también tengo un ojo puesto, como supongo que lo tenéis todos en vuestra carrera y vuestra profesión.

 

Y también uso Google Translate, sí, me vino de perlas para escribir un correo en portunhol y conseguir (casi) registrarme para usar las bicis públicas de Río (acabé teniendo que preguntar a un chico por la calle). Pero no “enchufaría” en GT una guía sobre cómo tratar químicamente las centrales térmicas, por ejemplo (si quieres conservar la central, al menos), algo que yo sí traduzco, y también entiendo.

 

Para mí es obvio que, hoy por hoy, los traductores automáticos de internet no funcionan, no en el campo técnico. Simplemente lo veo cada día, por ejemplo cuando me intentan endosar una traducción automática para que la “revise”.

 

Pero encontrar las causas concretas de por qué no funciona y explicárselas a los demás es más complicado. Así que para no tener que repetir mis razonamientos y poder disfrutar tranquila de mi próxima cena (“toma, aquí tienes mi artículo de respuesta, ahora pidamos el ceviche”) he escrito este post de por qué, ahora mismo, ni Google Translator ni Deepl ni ninguna otra herramienta que traduzca a partir de información de internet, sirven para hacer traducciones técnicas.

 

¿Qué pasará en el futuro? Ni idea. He oído que en unos pocos años podríamos ser inmortales (de verdad, he oído la noticia), así que si eso es verdad, evidentemente todo es posible.

 

Pues allá voy.

 

Razones de que Google Translator no traduzca bien textos técnicos

 

i) No entiende lo que lee

Es obvio, pero vale la pena mencionarlo. Le da igual que “light” signifique “fácil” o “luz”. Esta es la manera más evidente de demostrar que una traducción se ha hecho automáticamente. La traducción no se entiende porque el significado no se mantiene.

 

ii) No sabe si es más adecuado utilizar un tono cercano o formal

Cuando GT o Deepl traducen de idiomas que solo utilizan una forma de dirigirse al lector, sin distinguir entre un tono formal y otro informal (como el inglés), a uno que sí lo hace (como el español, el francés o el alemán), GT no sabe qué tono quieres dar al texto.

Por supuesto, tampoco te aconsejará sobre qué es más adecuado. Por ejemplo, en algunos textos en los que en francés y alemán se trata al lector de “usted” (vous/Sie), en español de España utilizaríamos “tú” porque se habla de manera más informal y “usted” puede llegar a sonar poco natural.

Por supuesto, GT tampoco pilla ningún otro matiz de ningún otro tipo (por cierto, ¿se te ocurriría cómo traduciría este “pilla”?).

iii) Suena poco natural

La estructura de las frases es diferente en cada idioma. Por ejemplo, el orden de los complementos en español y en inglés suele ser diferente.

Por eso, cuando traduzco del inglés al español, a menudo doy la vuelta a la frase. Pero GT traduce frase por frase, complemento circunstancial a complemento circunstancial. El resultado, aunque gramaticalmente puede ser correcto, a menudo suena poco natural, hasta el punto de que el texto resulta difícil de entender.

Cuando el texto original se lee fácilmente y para leer la traducción hay que concentrarse, apagar la música y pedir a todo el mundo que se calle a ver si lo entiendes, es que no se ha tenido cuidado con el orden de las frases al traducir.

iv) Parte únicamente de información que ya existe en internet

Un traductor especializado conoce su campo de trabajo, incluso quizá lo haya estudiado o haya trabajado en ese tema. Y en cualquier caso, seguro que busca información disponible en folletos, libros científicos, etc. Analiza quién utiliza qué términos, si son fuentes fiables o no, si realmente los términos tienen el mismo significado…

 

Google Translator y Deepl toman únicamente la información disponible en Internet, que en el sector técnico es un porcentaje bajo.

Mientras que para algunos campos sí existen traducciones de calidad en la red (por ejemplo, la Unión Europea tiene disponibles en internet sus directivas bien traducidas, aunque no seré yo la que traduzca una ley metiéndola en un traductor automático), las empresas no suelen dejar sus manuales, guías técnicas ni artículos científicos, colgados por ahí. Eso quiere decir que los Google Translator y similares no pueden deducir la terminología especializada.

Además, lo que encuentra lo utiliza “a saco”, sin distinguir entre buena y mala información: lo traducido por alguien especializado, lo que escribió el hijo del jefe que pasó un mes en Argentina y lo que ya traducido por algún otro traductor automático y ya no se entendía antes de volverlo a procesar.

Yo solía bromear diciendo que, si pruebas a ver si alguien ha traducido antes cualquier término por “pitufar”, seguro que alguien (o algo) lo ha elegido como traducción y está ahí, en internet, esperando a que lo encuentre Google Translator.

Y si partes de traducciones mediocres, las mezclas y las sacas en forma de texto, ¿qué sale? Pues otra mediocre en el mejor de los casos.

 

Una salvedad

Tras todo esto, una salvedad, no digo que ningún programa de traducción automática pueda funcionar nunca desde el punto de vista tecnológico. Si el tema es muy específico, alguien se gasta un dineral en un programa muy optimizado, la base de las traducciones está muy cuidada, hay información de partida suficiente, las traducciones son entre idiomas similares, se dispone de una buena base terminológica y después el resultado se revisa por buenos traductores, puede funcionar. Pero eso ya es otra cosa, no es Google Translate buscando en internet.

 

Ahora bien… (salvedad a la salvedad)

Hay otra cosa más que ni GT, ni Deepl, ni un buen traductor automático conoce; por ejemplo, la cultura del país, el sector o la normativa aplicable cuya terminología sería adecuado respectar.

Si necesitas traducir un documento sobre transporte de mercancías peligrosas, el traductor irá a buscar en directivas, leyes y reglamentos las frases que es necesario utilizar para el etiquetaje.

O algo más sencillo, si alguna expresión no resulta aplicable al país, te propondrá otra opción (ocurre con frecuencia cuando un documento de EE. UU. hace referencia a “estados” mientras que en España quizá queramos hablar de regiones o comunidades autónomas, dependiendo del contexto).

 

Acabo

¡Así que esta es la explicación de por qué tengo problemas en el codo! Mucho trabajo y un mal ratón. Lo segundo está solucionado y lo primero espero que dure.

Dejadme cualquier duda o comentario que tengáis más abajo y os la responderé con gusto.

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